LOGO

Club de Escalada Gecko

Alcázar de San Juan (C.Real)

"los únicos que nunca fallan son los que nunca lo intentan..." Ilka Chase.

 

CONTACTO CLUB: club_gecko@hotmail.com o bien consulta en la sección rocódromo

Temas

Enlaces

Archivos

NOTICIAS DE ACTUALIDAD
DISPONIBLE LA NUEVA GUIA DE ESCALADAS EN PEÑARROYA Y RUIDERA.
LICENCIAS FEDERATIVAS

Ya están impresa la nueva guía de escaladas en Peñarroya y Ruidera. Puedes adquirirla por el módico precio de 5 €. Si estás interesado, ponte en contacto con el club....(Más información)

Consulta la manera de federarte con nosotros si ya perteneces al club como si quieres ser nuevo miembro...(Más información)

Walter Bonatti

20070713115145-pilar-bonatti-drus.jpg

Para muchos, el mejor alpinista de la historia. Se adelantó  a su tiempo, ya que fue el primero en plantear el alpinismo como una actividad noble en la que eran tanto o más  importantes las formas, como los resultados y las cimas.

Walter Bonatti nace en Bérgamo, Italia, en 1930. Fue el máximo exponente del alpinismo europeo de posguerra, y llevó a cabo actividades de alto nivel y compromiso, difíciles y exigentes, que siguen siéndolo incluso con los materiales, conocimientos y tecnologías de hoy en día. La diferencia es que las llevó a cabo entre 1950 y 1965. Fue un adelantado a su tiempo. Aún en los años cincuenta, renegaba de las innovaciones en los materiales, ya que deseaba escalar con la pureza de los alpinistas de los años treinta, a los que admiraba.

Pero desgraciadamente es casi más conocido por haberse visto envuelto en tragedias terribles como la acontecida en los Alpes, donde perdieron la vida cinco compañeros en la tragedia del Freney. En el conocido pilar del mismo nombre, Bonatti formó parte de un  grupo de siete donde sólo dos de ellos regresarían al valle. Una tremenda tormenta de una fuerza fuera de lo normal provocó el desastre a pocos metros de la cumbre. Según sus propias palabras, sobrevivió simplemente porque luchó con más fuerza que los demás por mantenerse con vida. Mientras la prensa francesa le convirtió en un héroe por salvar la vida a su compañero, los italianos arremetieron contra él una y otra vez.

Fue parte importante en la victoria italiana en el K2, donde con tan sólo 24 años y  junto al sherpa Madhi, subió hasta los 8.100 metros para portear el oxígeno que utilizarían Compagnoni y Lacedelli en su ataque a cumbre del día siguiente.

Fue acusado injustamente de utilizar para sí mismo el oxígeno (cosa imposible por otra parte ya que no disponían de máscaras) y se vio envuelto en una gran polémica a su regreso a Italia. Un periódico publicó que había usado el oxígeno para intentar adelantarse a sus compañeros y ser el primero en pisar la cumbre. Más tarde se sabría que el propio Compagnoni fue el autor de aquellas injuriosas declaraciones.

La verdad acerca de lo que ocurrió allá arriba el 30 de julio de 1.954 se ha sabido más tarde. Lacedeli y Compagnoni no escucharon las suplicas de Bonatti y el sherpa Madhi que les pedían que les dejasen protegerse en su tienda para evitar una temible noche al raso a mas de 8.000 metros. No obtuvieron respuesta alguna, ya que el equipo de cumbre no estaba dispuesto a sacrificar su opción de victoria por guarecer a los dos jóvenes, así que el vivac fue inevitable. Ambos sobrevivieron de milagro, y Madhi estuvo a punto de despeñarse en varias ocasiones, cegado por la ira y la locura.

Lo cierto es que Bonatti y el joven sherpa llevaron a cabo un porteo de  vital importancia para las aspiraciones de cumbre de los italianos, en una época en la que una cima de ese calibre era considerada como una conquista nacional.

Tras años de acusaciones de antipatriotismo, al final, el tiempo le ha dado la razón y  ha recibido el reconocimiento que se merece.

Los acontecimientos del K2 impactaron fuertemente en el joven Bonatti, haciéndole perder (literalmente) la fe en la  humanidad.

Bonatti se desvinculó de los grandes proyectos “nacionales” y se dedicó a escalar y explorar los Alpes. Es legendaria su ascensión en solitario al pilar oeste de los Drus en 1955, pilar que tomó su nombre (ver la foto de este artículo), y que en aquel momento era la piedra de toque de la dificultad alpina. Con esta gran escalada demostró que era un alpinista excepcional, más allá de polémicas absurdas, y se ganó el respeto de gran parte de la comunidad escaladora.

En el 56, la tercera repetición invernal a la Brenva, y en el 58, una ascensión deslumbrante al Gasherbrum IV con Carlo Mauri. Numerosos alpinistas, incluso treinta y cuarenta años después, han tenido que desistir ante la dificultad y el compromiso que supone escalar esta montaña.

En el 63, la primera invernal a la Walker de las Jorasses, y en el 65 abrió una nueva vía a la norte del Cervino, considerada en aquel entonces poco mas que inaccesible. A esto hay que sumar que la escaló en solitario y en invierno. Desde entonces, ésta famosa vía que lleva su nombre es una de las clásicas mas duras de los Alpes.

Pero para Bonatti  la ética y la honestidad eran más importantes que cumbres, rutas y aristas, por lo que, cuando contaba con 35 años de edad, y había escalado prácticamente todo lo que se podía escalar, se retiró del alpinismo de élite, harto del viciado ambiente que se respiraba entre los escaladores de la época.

Se dedicó, entre otras cosas, a ejercer de cámara para un semanario, y aunque nunca ha abandonado la montaña, dejó de vivir directamente de ella.

Fue un pionero, porque ya en los años 50 vaticinaba que el futuro del alpinismo estaría en actividades técnicas y comprometidas (y en solitario a ser posible) en las montañas de ocho mil metros. Justo lo que está pasando hoy en día, 50 años después (aunque los medios no se hagan eco de ello, en muchas ocasiones). Lo curioso es que Bonatti lo afirmaba en una época en la que la escalada de los grandes macizos del Himalaya no se concebía fuera del formato de expedición pesada y por vías normales.

Muchos de los que hoy hablan de la pureza y la limpieza de las expediciones a las grandes montañas, como si fuera un concepto novedoso y rompedor, deberían leer a Bonatti para darse cuenta de que 50 años atrás ya se le había ocurrido a alguien la misma idea...

Bonatti es uno de los grandes, pero no sólo por sus hazañas (que son muchas) sino también por su ética y por su manera de concebir el alpinismo.

Terminamos con una cita de su libro “Montañas de una vida”, que puede resumir perfectamente su filosofía y su forma de entender la montaña, por encima de dificultades, grados, materiales y grandes cimas:

"La montaña me ha enseñado a no hacer trampas, a ser honesto conmigo mismo y con lo que hago. Afrontada de cierta manera, la montaña es una escuela indudablemente dura, a veces incluso cruel, pero sincera, lo que no siempre sucede en la vida diaria. Así pues, si traslado estos principios al mundo de los hombres, me veré considerado al instante por un tonto... Es verdaderamente difícil conciliar estas diferencias. De ahí la importancia de fortalecer el espíritu, de elegir lo que se quiere ser. Y, una vez elegida esa dirección, se debe ser lo suficientemente fuerte como para no sucumbir a la tentación de tomar otra".

Texto y foto tomados de: Landher Montaña

Viernes, 13 de Julio de 2007 11:51. Autor: Administrador ;?>

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.




Visitas: counter hit make